Mostrando entradas con la etiqueta ¿Cómo organizo mis lecturas?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Cómo organizo mis lecturas?. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de marzo de 2021

Mi excel definitivo: la bilioteca

Capítulo anterior: 5. Empezando un nuevo método


En la entrada anterior conté que a día de hoy organizo mis lecturas con un excel (el excel definitivo siempre en constante evolución).
La hoja más importante de mi excel definitivo y la que le da la razón de ser es la biblioteca. Es una tabla en la que anoto los libros que he leído, tengo o quiero leer junto con información que a mí me parece importante conocer de cada uno de ellos.

domingo, 28 de febrero de 2021

Empezando un núevo método



Yo era extremadamente feliz con mi sistema, pero es cierto que era muy manual y tenía que actulizar toda la información desde 0 cada x tiempo para tenerla a mi gusto (al principio esto era parte de su encanto). Además entraron en juego los libros electrónicos y mi sistema dejó de resultarme útil.

sábado, 30 de mayo de 2020

El día que me dio por catalogar todos los libros de mi casa


Capítulo anterior: Mi archivador rojo

Mis padres son ávidos lectores y yo he heredado el gusto por los libros de ellos. Lo que no sé es de dónde he sacado mi amor por las listas, desde luego de mis padres no.
Ya he comentado con anterioridad que siempre me han gustado las listas y siempre he tenido mis libros controlados de una manera u otra. Y la verdad es que me tensaba, y me tensa, mucho el no saber si tengo ese libro o no. Con el volumen de libros físicos que tengo yo, es fácil relativamente saber si ese libro lo compré o si solo pensé en comprarlo, pero con el volumen de libros de mis padres y la cantidad de años que han invertido en conseguirlos, deja de serlo.
¿Por qué os cuento todo esto? En 2010, mi padre me pasó la plantilla que utilizaba un amigo suyo para organizar la biblioteca de su casa. A mí me encantó la idea y enseguida la utilicé para rellenar los libros de mi habitación.
No contenta con ello, decidí que era un buen momento para introducir todos los libros que había en casa en la lista. Sí, lo sé, estoy un poco loca. Además cuando digo libros, me refiero a libros en general, no solo narrativa. Porque una de las cosas que aprendí de esta experiencia es que la ficción no es difícil de catalogar (obviamente, depende de los campos que utilices), pero todo lo que es no ficción es completamente lo opuesto.
El mayor error que cometí en aquella ocasión fue seguir una plantilla que no era propia. Os cuento los campos de la plantilla:
  • Registro: simplemente asignaba un número a cada libro.
  • Título: no creo que necesite explicación.
  • Autor: lo mismo que lo anterior.
  • Edición: fecha y número de la edición.
  • Tema: cocina, jardinería, enciclopedia, narrativa, biografía... (uno de los campos más importantes y no tan sencillo de rellenar como parece a priori).
  • Editorial: sello editorial del libro y si pertenecía a alguna colección.
  • Situación: en que estancia de la casa se encontraba dicho libro.
Todos los campos anteriores me parecen interesantes de alguna manera, pero la verdad es que hay algunos que no me interesan tanto. Éstos son la edición y la editorial, que son campos costosos de rellenar (para ver la edición necesitas abrir el libro y buscarla) y que tampoco me aportan tanto, porque varían mucho.
Y no tenía en cuenta otros campos, que personalmente me parecen interesantes, como si pertenecen a una serie o el número que ocupan en ella. Datos, que no son tan fáciles de descubrir como debería ser.
Tampoco tuve muy en cuenta el tema, que fui anotándolo según iba encontrándome con ello en vez de tener una estructura previa pensada (aunque modificable).
En casa hay libros en el salón, en la entrada, en la buhardilla, en la habitación de mi hermana y en mi habitación. Sí, hay muchos libros. Aún así, dedicando muchas (muchísimas) horas, conseguí completar el listado entero. Lo imprimí junto con hojas en blanco para que cada uno añadiera los libros que comprara y mantener al día la lista.
Y ahí estaba el mayor inconveniente de todos. Porque en casa gustó bastante la idea de la lista, pero claro, nadie se acordaba de mantenerla actualizada, por lo que fue todo un poco fracaso.
Además, reorganicé los libros del salón como me pareció mejor (no a mi gusto, sino por autor) y la verdad es que visualmente no me terminó de convencer el resultado.
¿Sabéis que me propuesto hacer este verano? Efectivamente, reorganizar las estanterías del salón (y de la buhardilla de paso).

¿Alguna vez os habéis propuesto algo parecido? ¿Qué método utilizáis?


domingo, 29 de marzo de 2020

Mi archivador rojo

Capítulo anterior: 2. Mi estantería

El primer método que utilicé para organizar mis lecturas fue un archivador rojo y hojas cuadriculadas. Al principio, era solamente era un índice donde apuntaba en una línea el título de todos los libros que tenía según estaban colocados en la estantería y en la siguiente, el nombre del autor, la editorial y la colección y el número de páginas. En aquella época para mí, el número de páginas era bastante importante y ahora es una de las cosas que menos me importan (me parece irrelevante porque cambia dependiendo de la edición). En el último cuadrito de la línea en la que estaba el libro hacia una cruz si lo había leído y más adelante, solamente uno de los aspas.

sábado, 29 de febrero de 2020

Mi estantería

Capítulo anterior: 1. Introducción

Antes de meterme de lleno en cómo organizo mis lecturas, me parece interesante hablar sobre cómo ordeno las estanterías de mi habitación.
A día de hoy tengo 218 libros en mi cuarto, contando con algunos que llevan conmigo desde el primer curso de la ESO. Los libros que tenía de antes los lleve al pueblo o se los presté a mis primos pequeños. Tengo la suerte de tener bastante espacio de mi habitación dedicado a estanterías, por lo que todavía tengo espacio para todos mis libros.

sábado, 28 de septiembre de 2019

¿Cómo organizo mis lecturas?

Mis padres son ávidos lectores y desde pequeña han intentado que mi hermana y yo nos interesáramos también por la lectura. En los cumpleaños y en Navidad siempre había libros y, además, mi madre era socia de Círculo de Lectores y nos dejaba elegir algún libro cuando pedía ella.
Mi madre es gran fan de Astérix y recuerdo que me encantaba que me leyera los cómics en voz alta. Y también los de Zipi y Zape. Mi padre, por su parte, se solía leer los libros que me mandaban en clase para luego comentarlos conmigo.
No recuerdo el primer libro que leí, aunque como lecturas relevantes de mi infancia debo destacar Kika Superbruja de Knister, serie de libros que me encantaba.